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Crítica
'Corredora': Alba Sáez brilla en una elocuente deconstrucción del drama deportivo desde la asfixia
Laura García Alonso debuta en el largometraje con una reflexión consecuente y taimada sobre los límites de la ambición personal y el dogma de la salud mental
Tiene que ser una deformación generacional, forzada por los envites del capitalismo tardío o enhebrada por la misma aguja que pinchó la burbuja inmobiliaria hace dos décadas. Aquellos haciendo de nuevo el cine, los paridos ahora entre mediados de los ochenta y mediados de los noventa, llegan a la ópera prima con el mantra del inevitable taller de desarrollo: habla de lo que sabes. Las inspiraciones más textuales, siempre fallidas por quebrar en pedazos demasiado pequeños el prisma de la universalidad, languidecen ante propuestas que hacen carne del verbo por las vías más originales e inesperadas. En ese segundo puñado de películas epatantes se instala ahora 'Corredora', debut en el largometraje de Laura García Alonso y una historia sobre los límites de la ambición con el tartán como lienzo perfecto para pensar el dogma de la salud mental. Con una Alba Sáez brillante como protagonista obsesiva, además de un sólido reparto en el que Marina Salas luce tablas como hermana obstinada, el filme se presenta a concurso en la 29 edición del Festival de Málaga.
La pulsión por hablar de lo que uno conoce, más divina cuando el envoltorio es ajeno, bien puede tener su patrón oro en obras como 'Whiplash' (Damien Chazelle, 2014), película en la que su director y guionista se rodea de baterías para bailar -consciente o inconscientemente- el sensual tango del neoliberalismo individualista. Como una revisión a dos niveles del drama deportivo, García Alonso hace lo propio con la pista de atletismo, en esta ocasión para tantear las aguas de la autoexigencia, por un lado y, por otro, para romper los moldes del subgénero en sí. No es la primera vez que el cine español contemporáneo se acerca a estos límites, siendo el ejemplo más obvio '42 segundos' (Dani de la Orden, 2022), pero sí una de las ocasiones más notables en las que se consigue desmontar la estructura de auge, caída y redención. Sin excesos dramáticos, gracias también a una descripción familiar que solo podemos calificar como extremadamente catalana, 'Corredora' busca la empatía allá donde el tópico marcaría metáforas de superación y se ajusta a la corrección abrazando un naturalismo arcaico (descrito de la mejor manera posible).










