IsLABentura Canarias 2026

El montaje y el guion se dan la mano en IsLABentura 2026: "Es importante que haya mucha permeabilidad entre los oficios"

Ariadna Ribas, montadora de 'Anoche conquisté Tebas', 'Creatura' o 'Pacifiction', reflexiona sobre las diferentes etapas de escritura del guion, del borrador al montaje

La Gomera·
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Ariadna Ribas, montadora, dirige el taller '(Des)montar el guion' en la segunda fase de IsLABentura 2026
Ariadna Ribas, montadora, dirige el taller '(Des)montar el guion' en la segunda fase de IsLABentura 2026 · Fotografía: Eduardo P. Goñi | Kinótico

‘Aro berria’, ‘Anoche conquisté Tebas’, ‘La hojarasca’, ‘Las novias del sur’, ‘Creatura’, ‘Pacifiction’, ‘Suro’, ‘Seis días corrientes’, ‘Liberté’, ‘Júlia ist’… hablar de Ariadna Ribas supone realizar un profundo y extenso viaje por el cine independiente y de autor de la cinematografía española de la última década. Su crédito en esas producciones no es el de directora ni guionista sino de montadora. Su papel, clave en el resultado final de las producciones -desde la estructura y el ritmo a la propia configuración de las tramas-, dialoga constantemente con la dirección, pero, también, con el propio guion. Ribas conduce el taller ‘(Des)montar el guion: un diálogo abierto entre las distintas etapas de escritura de una película’ en IsLABentura 2026, que otorga a los ‘protaguionistas’ una visión directa desde la experiencia en el sector sobre las transformaciones constantes del guion, desde el primer borrador a la sala de montaje.

La montadora, que reconoce su “profundo respeto por la escritura” y el “pánico a la hoja en blanco”, encuentra su espacio “cómodo e, incluso, divertido” en la sala de montaje. Como señala Ribas desde La Gomera, es necesario también “hablar del guion desde el montaje”, siendo consciente de que este atraviesa todo el proceso y que la “escritura y reescritura” será constante. “En cada proceso de construcción de una película encontraremos elementos nuevos que otorgan otras posibilidades y caminos” y esos elementos hay que abrazarlos y no rechazarlos, insiste Ribas. Esas herramientas nuevas salen también del montaje, que va más allá de la definición técnica y que supone mucho más que poner un corte detrás de otro: “Es también como me relaciono yo con las imágenes y los sonidos, la relación con los directores, es también un reflejo de mis propias sensibilidades… Todo este conjunto de interacciones es lo que me hizo sentirme cómoda con el montaje y descubrir que, a partir de ahí, todo se expande y crece”.

De primeras, encontrar a una montadora en un laboratorio de guion quizá no parezca la elección más evidente, pero su mera presencia cuestiona la existencia de departamentos estancos para defender una necesaria permeabilidad entre las diferentes disciplinas. “Desde mi punto de vista y según la naturaleza de los proyectos que yo hago, creo que es importantísimo que haya mucha permeabilidad entre oficios. Sobre todo, desde la dirección y la producción, que deben entender bien cómo es cada uno de estos trabajos”, valora Ribas en declaraciones a Kinótico, “Hay una cuestión artística, obviamente, pero también una cuestión práctica, en que exista un diálogo mucho más directo. Cuando yo sé las herramientas que usa el otro tengo mucho más poder a la hora de tomar decisiones”. La fluidez en la comunicación afectará necesariamente a crear “un calendario mucho más acertado” al conocer los tiempos, técnicas y procesos de los profesionales; y creará un ambiente de trabajo mucho más enriquecedor: “A veces se nos olvida que hacemos cine también para divertirnos. Y para otras cosas, evidentemente, pero para mí tiene que ser un proceso divertido, de juego, experimentación y eso pasa por intentar entender a los demás”.

'Pacifiction' es una de las grandes ganadoras de los premios Lumière
'Pacifiction' es una de las grandes ganadoras de los premios Lumière · Fotografía: Filmin

Un proceso de creación desde la empatía, que ayuda a entender “lo que hacen los demás, sus limitaciones y sus capacidades” y que tiene mucho de colectividad. Ribas estudió en la ESCAC, donde se graduó en montaje en 2007. De la escuela de cine, además de las oportunidades laborales construidas a partir de las relaciones personales, el mayor poso con el tiempo ha sido “la relación con compañeras y compañeros a nivel humano y artístico”. De esa amalgama de sensibilidades nació, por ejemplo, el Colectivo Dostopos, en el que junto a Ana Pfaff ha pasado años desarrollando proyectos audiovisuales y dedicando tiempo a la docencia. En los talleres organizados por Dostopos, Ribas y Pfaff, y a partir de la relación de ambas con el movimiento y la danza, han proporcionado obradores que relacionan, por ejemplo, el montaje con el cuerpo, donde han explorado como “el cuerpo se modifica al ver una imagen o un montaje concreto” y nuevas formas de introducir “las sensaciones en el trabajo que realizamos”. En cierto modo, una forma de escuchar al cuerpo y sus reacciones ante las imágenes y el trabajo.

Ribas, ante un nuevo proyecto y un nuevo guion, realiza primero una lectura completa, “como si estuviera viendo la película y sin tomar muchas anotaciones”, para después realizar un organigrama de personas, una mínima estructura de trama y pensar en la evolución de los personajes, así como detectar aquellas “cosas que no se entienden o que están sobreexplicadas. Si lo están en el guion, en la película se verán el triple”. Su tiempo de preparación varía de un título a otro, las condiciones son diferentes. Como anécdota, la montadora recuerda que a veces el encaje de proyectos es complejo y que con ‘Suro’, de Mikel Gurrea, se incorporó al proyecto con el rodaje ya empezado y que su ayudante funcionó como nexo. Ella se encontraba en Tahití rodando ‘Pacifiction’, de Albert Serra. El proceso cambia con cada nueva propuesta, lo que nunca cambia es el visionado al 100% del material bruto y la preferencia de por la presencia del director en la sala de montaje, pero la colaboración es diferente con cada creador.

Elena Martín y Oriol Pla en la cama en una escena de 'Creatura', dirigida por Elena Martín
Elena Martín y Oriol Pla en la cama en una escena de 'Creatura', dirigida por Elena Martín · Fotografía: Avalon

“Estar en la sala de montaje es, de algún modo, como ponerse a meditar. Es un proceso mental bastante exigente”, señala Ribas, que además insiste en que se trata de “un proceso de creación constante con la otra persona”. Un ir y venir de ideas y propuestas que necesita de entendimiento y hasta cierta intimidad. En su forma de entender el montaje, la industria, sus compañeros, llegan a ella con diferentes guiones que han ido componiendo su cuerpo de trabajo a lo largo del tiempo. “Ahora puedo decidir más qué proyectos hago y es verdad que ahora también me llegan un tipo de proyectos para el perfil, entre comillas, de montadora que la gente cree que yo soy, por el tipo de pelis que he hecho, por el tipo de cosas que me gustan o por las que la gente que me conoce”, reconoce.

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"Dentro de todo lo que me llega trato de ser consciente de por qué lo hago y de lo que quiero hacer" (Ariadna Ribas)

“Equilibrar la cuestión artística, ser muy fiel a lo que tú harías únicamente porque te gusta artísticamente, y el trabajo que necesito hacer para poder vivir de esto es una cuestión compleja”, como lo es para cualquier trabajador de una industria que depende de un trabajo intermitente en el tiempo y en la que construir una carrera a base de elecciones e intereses artísticos es casi imposible. “Es verdad que a veces he tenido crisis de decir: '¿Qué carrera estoy dibujando? ¿Realmente quiero seguir haciendo este tipo de pelis o quiero hacer otro tipo de pelis diferente?' O sea, siempre hay este punto de inquietud de ir cada vez más cerca a lo que tú quieres hacer, que no siempre es tan fácil ni es posible. Pero dentro de todo lo que me llega trato de ser consciente de por qué lo hago y de lo que quiero hacer. Y no se me han caído los anillos cuando he necesitado aceptar trabajos simplemente para vivir”.

Los vaivenes laborales se unen también a las condiciones del oficio. Una reclamación habitual dentro del sector es la necesidad de tiempo y manos. Entendiendo una vez más los procesos como un ejercicio de creatividad colectiva y de sinergia de ideas. "Un ayudante durante todo el proceso de montaje es clave", reclama, pero "sobre todo lo importante es poder entrar en el proyecto desde el proceso de escritura y poder aguantar hasta la mezcla de sonido, ya en postproducción. Necesitamos estar mucho más presentes de lo que estamos, que ahora mismo es cero. En la fase de guion a veces se nos da la oportunidad, en la fase de mezcla de sonido -que afecta directamente a la sensación de la película y al propio montaje- es algo que no sucede y creo que sería muy interesante".

*** Este artículo es posible gracias al laboratorio de guion IsLABentura Canarias, una iniciativa del Instituto Canario de Desarrollo Cultural, adscrito a la Consejería de Universidades, Ciencia, Innovación y Cultura del Gobierno de Canarias, que se gestiona a través de la unidad CANARY ISLANDS FILM