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Reportaje

Cómo la película de 'Peaky Blinders' es el mejor ejemplo de lo que significa el 'efecto Netflix'

La creación de Steven Knight es uno de los casos más claros de cómo Netflix puede convertir en fenómenos series ajenas y, al mismo tiempo, en éxitos originales

Madrid·
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El actor Cillian Murphy en un fotograma de la película de Netflix 'Peaky Blinders: El hombre inmortal'
El actor Cillian Murphy en un fotograma de la película de Netflix 'Peaky Blinders: El hombre inmortal' · Fotografía: Netflix

En 2021, cuando ‘Peaky Blinders’ estaba a punto de estrenar su sexta y última temporada en BBC, un estudio de una compañía independiente sobre las búsquedas en internet de las principales series en Netflix concluyó que esta ficción británica era la más popular en el mundo, con 24 países en los que había ocupado la primera posición en búsquedas. Tras ella, ‘Stranger Things’ había sido número uno en 15 naciones y ‘Riverdale’, en ocho. No es extraño, por lo tanto, que la N roja sea el lugar donde se estrene la película con la que el guionista Steven Knight echa el cierre a la historia de Tomy Shelby, ‘Peaky Blinders: El hombre inmortal’, y que sea solo un primer paso hacia una recuperación en streaming de ese universo de gángsters de Birmingham.

Porque en esta película cristaliza una tendencia que Netflix ha estado siguiendo con cierta frecuencia desde que empezó a producir sus propias ficciones, a principios de la década de 2010: si alguna serie licenciada de su catálogo se convierte en un éxito a nivel global, verá si hay alguna manera de recuperarla con nuevo contenido para que pase a ser una producción propia. Lo hizo con ‘Las 4 estaciones de las chicas Gilmore’, la miniserie que continuaba ‘Las chicas Gilmore’, con ‘Vikingos: Valhalla’, spin-off de ‘Vikingos’, y con el caso que más se acerca al de ‘Peaky Blinders’, ‘El Camino: una película de Breaking Bad’, producida seis años después del final de ‘Breaking Bad’ y que contaba qué había sido de Jesse Pinkman justo tras ese último episodio.

La razón para la existencia de todos estos títulos es de propiedad de derechos: ‘Vikingos’ era una serie emitida en Estados Unidos por History que entraba en el catálogo de Netflix una vez terminada su temporada en curso, en segunda ventana, y allí solía ser de las más populares. Pero esto quería decir que la N roja debía licenciarla, es decir, pagar por sus derechos de emisión. Cuando finalizó, la plataforma quiso continuar con ese universo produciendo un original propio, ‘Vikingos: Valhalla’, que tenía en exclusiva. Es la misma lógica detrás de la continuación de ‘La casa de papel’ después de haberle comprado a Atresmedia la primera temporada.