Entrevista | Festival de San Sebastián
Benjamín Naishtat: "Muchos nos preguntamos qué podemos hacer de nuestra profesión y no tengo una respuesta cerrada"
El director argentino retorna con 'Glaxo' a San Sebastián para optar nuevamente por la Concha de Oro con una potente historia sobre la pérdida de la inocencia
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Con ‘Glaxo’ Benjamín Naishtat compite nuevamente por la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. El cineasta argentino, cauto y comedido, no se mostró en el set de Kinótico patrocinado por Repsol muy dado a creer en el antiguo refrán que vaticina una victoria tras un tercer intento. Sin embargo, su retorno al Zinemaldia es más que significativo. Aquí precisamente ha conseguido ser premiado con ‘Rojo’ (Concha de Plata al Mejor Director y al Mejor Actor para Dario Grandinetti, en 2018) y con ‘Puan’ (codirigida con María Alché, Premio del Jurado al Mejor Guion, Concha de Plata a la Mejor Interpretación protagonista para Marcelo Subiotto, 2021). Como también recordaba en esta entrevista el peso que ha tenido el festival a lo largo de su carrera. “No tengo más que agradecimiento por este espacio que es esencial para toda la región iberoamericana”, afirmaba.
Naishtat encontró en la novela ‘Glaxo’, de Hernán Ronsino (publicada en 2009), diferentes aspectos que le resultaron atractivos. Por un lado, la mezcla de géneros. Por otro, comentaba que “da cuenta de tensiones de la historia reciente argentina, particularmente de un ciclo del que el cine no se ha ocupado tanto, el de los años 50, y que tiene una gran relación con el presente”. La historia de ‘Glaxo’ se desarrolla en Chivilcoy, una tranquila ciudad de provincia en 1957, en donde viven cuatro amigos de toda la vida. La tranquilidad de la ciudad y la amistad de los chicos se ven alteradas con la llegada de un siniestro excomisario de policía y su fascinante esposa. Muchos años después, con la amistad fracturada, uno de los amigos regresa con la disyuntiva de vengarse o perdonar. Desde que se estrenara mundialmente en el Festival de Toronto, de ‘Glaxo’ no solamente se ha destacado su potencia y sus hechuras, también el elenco que reúne a Lali Espósito, Marcelo Subiotto y Esteban Bigliardi, entre otros. "Algunas de las figuras más importantes del cine argentino de los últimos años”, describía el director quien además valoraba el descubrimiento y trabajo de los cuatro actores jóvenes, entre ellos Joaquin Bonadeo, sobre quien recae un considerable peso de la película.
En la entrevista mantenida en el set de Kinótico, Naishtat explicaba que la cinematografía argentina no se ha ocupado en gran medida de la época de los 50-60 por diferentes causas. “Con razón se han hecho muchas películas sobre los años 70, en la dictadura hubo 600 campos de exterminio de personas en la Argentina, lo cual es un trauma brutal”, discernía, “el cine se ocupó mucho de dar cuenta de eso, pero hizo que se opacaran ciclos anteriores que tienen claves para descifrar cuestiones del presente y de cómo se desarrolló la historia”. Que ‘Glaxo’ sea una coproducción argentina-brasileña viene dado por las circunstancias actuales a nivel político. “Estamos en un ciclo de extremísima derecha en Argentina que tomó como una de sus primeras medidas el desmantelamiento de las políticas culturales en un país que tenía una tradición de más de 80 años de fomento a la producción cinematográfica, a la exhibición y a la protección de la producción nacional con cuotas de pantalla. Todo eso ya no existe”, afirmaba el director, que también hizo referencia a las pérdidas en todos los niveles de la industria cinematográfica de su país.
Con ese poco alentador contexto político y una insostenible situación económica, rodar ‘Glaxo’ en Argentina fue absolutamente imposible, “tanto por las políticas públicas como por las variantes macroeconómicas, era más caro filmarla en Argentina que en España, por ejemplo”. Sin embargo, Naishtat afirma que la película, rodada en Brasil, es “eminentemente argentina, pero también está hermanada con Brasil que es un socio habitual de nuestro cine, y aparte es una gran potencia audiovisual que viene creciendo muchísimo”. Naishtat reflexionó así mismo sobre las salidas que tiene un cineasta para seguir ejerciendo la profesión y continuar haciendo cine en Argentina, tomando en cuenta además los cambios de paradigma en el audiovisual. “Muchos estamos preguntándonos qué queremos hacer, qué podemos hacer de nuestra profesión y no tengo una respuesta cerrada”, advertía, “trato de mantener una lucidez para entender hasta dónde decir sí y no, porque también dentro del paradigma de las plataformas hay una especie de compulsividad de producir mucho, de narrar de formas muy veloces, a veces elementales, que están condicionando el espacio abierto que era el cine con todo su lenguaje”.









