Entrevista
Diego Calva: "Es complicado recordarle a los directores que aunque hice mi película con Brad Pitt me pueden y deben llamar"
Al presentar 'Club Kid', el actor mexicano reivindica el privilegio de elegir, el cine independiente y un regreso a historias latinoamericanas que reconoce como propias
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Hay un momento en la carrera de un actor en el que trabajar deja de ser la única preocupación y aparece una pregunta bastante más compleja: qué historia quiere contar con cada una de sus elecciones. El actor mexicano Diego Calva reconoce que para él ese punto llegó después de 'Babylon', cuando la película de Damien Chazelle modificó a gran velocidad el lugar que ocupaba dentro de la industria y, sobre todo, le concedió algo que considera excepcional en su oficio: la posibilidad de decidir. Desde entonces ha intentado acercarse a proyectos nacidos de una necesidad personal antes que de una estrategia evidente de ascenso. “Cada elección que yo hago, como tengo el privilegio de poder elegir, pues sí habla de representación y sí habla de una historia que quiero contar. Y mi sueño es que cuando yo vea mi primera película y mi última haya una manera de unirlas todas”, explica a Alejandra Musi en el set de Kinótico, patrocinado por Repsol, en el Festival de San Sebastián . En ese recorrido han aparecido proyectos más punk, más independientes –como los describe–, una elección que relaciona con sus propios orígenes dentro del cine independiente nacional.
En esa posible línea que algún día conecte su primera y su última película, 'Club Kid', de Jordan Firstman, ocupa para Calva un espacio particularmente íntimo. A la película que recién presentó en el certamen donostiarra la define como un coming of age protagonizado por “adolescentes de 30 años”, personajes que todavía están aprendiendo a fracasar, crecer y encontrar un lugar propio. Pero detrás de esa idea aparece otra que termina definiendo emocionalmente la película: la familia elegida. Además de la actriz y modelo Cara Delevigne, Firstman incorporó a personas vinculadas realmente con la noche neoyorquina, una decisión que para Calva aporta una textura difícil de fabricar y permite mirar la fiesta no únicamente como territorio caótico, sino como un espacio donde pueden construirse afectos. De hecho lo relaciona con sus propios años dentro de la comunidad skater de Ciudad de México: “Todos los días veías a los mismos chicos, pues eran mis hermanos, mi familia y la sigo teniendo hoy. A mis amigos skaters no les importa si me gano un Oscar o no”, asegura.

Esa cercanía explica también el lugar que Calva le concede a 'Club Kid' dentro de su filmografía. La relaciona con 'Te prometo anarquía', su primera película, no por una semejanza formal sino por la identificación personal que siente con ambas. “Si hubiera una especie de vitrina donde pongo mis favoritas, 'Club Kid' está como en el lugar del corazón”, asegura. La experiencia con Firstman –que escribe, dirige, produce y actúa– también alimentó otra inquietud que Calva lleva tiempo cultivando: pasar detrás de cámara. “Creo que ya está llegando mi momento”, reconoce después de años de observar y “robar” herramientas a los cineastas con quienes ha trabajado como el controvertido artista visual Artemio Narro o el danés Nicolas Winding Refn. Entre las historias que le interesaría contar aparecen la vida de su madre, los traumas que atraviesan generaciones dentro de una familia y las distintas dimensiones del amor. “El cine, si algo me gusta o me ha ayudado, es que me ha hecho una persona más empática, me ha permitido entender a otra gente y, por ende, a mí mismo de maneras nuevas”.
Ese mapa personal vuelve ahora hacia Latinoamérica. Calva adelanta que estrenará nuevamente una película en México y que filmará en Colombia, mientras insiste en que trabajar en Hollywood nunca significó marcharse definitivamente: “Nunca me he querido ir de México ni he querido dejar de hacer películas en Latinoamérica. A veces es complicado recordarle a los directores que aunque hice mi película con Brad Pitt me pueden y me deben de llamar”. Hay también una razón narrativa detrás de ese regreso: para hablar de determinadas realidades considera fundamental hacerlo desde un territorio que conozca. “Yo no soy gringo, no soy americano, entonces mis dolores son mucho más mexas, mucho más latinos”. Después de una película que multiplicó sus posibilidades, Calva parece menos interesado en seguir una ruta previsible que en construir una filmografía capaz de conservar un vínculo con el lugar del que partió. Su próximo objetivo, dice, es volver a trabajar en Latinoamérica y regresar también a actuar en español.










