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Entrevista
Fernando González Molina dirige 'Cronos': "En este rodaje he abrazado la imperfección y la verdad como algo importante"
El director de 'Cronos' aborda los entresijos de un rodaje de grandes dimensiones en pleno centro de Barcelona sin perder el foco en los personajes y huyendo del morbo

Nueve años después de los atentados de Las Ramblas y Cambrils y tras dos años de profunda investigación por parte de los periodistas Nacho Carretero y Arturo Lezcano, ‘Cronos’ llega este viernes a las salas de cine con guion de Alberto Marini y dirección de Fernando González Molina para contar lo que ocurrió durante las 124 horas que duró la operación policial que se cerró con el abatimiento del último de los terroristas huidos. El resultado, lo que se ve en pantalla, es una película –que estrena Beta Fiction Spain– con un ritmo vertiginoso, aires de thriller y un respeto hacia las víctimas que se respira desde el primer minuto poniendo el foco en lo que ocurrió más allá de los titulares y cómo lo vivieron quienes coordinaron y ejecutaron la ‘operación Cronos’. Una película, como apunta su director, con el que hablamos unos días antes del estreno este viernes, “sobre cómo se sintieron estas personas que jamás pensaron que se encontrarían en ese contexto un 17 de agosto en el que estaban medio de vacaciones y que de repente se sintieron en mitad de una guerra. Esa sensación de vivirlo con ellos es lo más poderoso de la película”.
Muestra del respeto que respira ‘Cronos’ es que la película no recrea en ningún momento el atentado. De hecho, el metraje arranca con dos agentes de paisano a la caza de carteristas en las inmediaciones de Las Ramblas cuando, de pronto, los gritos y la estampida de gente huyendo de la zona cero les empuja a ir al lugar del que huye todo el mundo para averiguar qué ocurre y actuar. “El foco siempre está en su cara, en su espalda, nunca vemos, siempre sentimos el caos, pero en realidad no ves nada, ves gente que corre, teléfonos que suenan, llantos, gritos, pero no ves mucho más allá de eso y es que no hace falta, además. Es que no lo necesitas (...) Hay pocas cosas más poderosas que la cara de Mima Riera y la de Eric Auquer contándote las cosas. Yo creo que menos es más, y más en este caso, que todo el rato pensaba que yo tengo una madre, una hermana y que si me hubiera sucedido, no querría que nadie se deleitara en eso”, explica el cómo se planteó esa escena y el porqué. Una escena que sirve de puerta de entrada a la película y que sienta las bases de lo que se va a encontrar el espectador: respeto, responsabilidad y una huida a conciencia del morbo. Tres conceptos entrelazados y recurrentes a lo largo de la conversación.








