Entrevista
Juan Dávila y Susana Abaitua nos presentan 'El último mono': "Yo no quiero salvar a alguien como un Llados y lo digo sin miedo"
Lo protagonistas de la nueva película de Joaquín Mazón visitaron Kinótico para presentar esta comedia romántica imposible que llega a los cines el 7 de agosto
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Entrevista con Juan Dávila y Susana Abaitua por 'El último mono'
|00:00¿Pueden una feminista radical y un gurú de la seducción ver más allá de sus diferencias, llegar a entenderse e, incluso, enamorarse? Con un reto al más puro estilo ‘Cómo perder a un chico en 10 días’ como premisa, esta es la pregunta que el próximo 7 de agosto intentará resolvernos ‘El último mono’, la nueva película dirigida por Joaquín Mazón (‘La familia Benetón’, ‘El casoplón) y escrita por Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano. Alejandro (Juan Dávila), un macho alfa de Internet que vende cursillos de masculinidad, asume el reto ante sus seguidores de conquistar en tres días a Mariela (Susana Abaitua), una escritora e intelectual feminista y su máxima rival en las redes. Para hablarnos de esta comedia romántica ‘woke’ que usa el humor como herramienta de reflexión e -idealmente- llamada de atención para la machosfera, sus protagonistas se pasaron por el estudio del podcast de Kinótico en el episodio K523, que nos juran y perjuran que antes de empezar con la película no sabían ni siquiera lo que era un ‘incel’. “Fue todo un descubrimiento”, bromea Abaitua, “Cuando me leí el guion lo primero que pensé es cómo se iba a enamorar de él, es imposible, pero Juan hizo algo que le pasa con sus espectáculos, que como él es muy buena gente, diga las burradas que diga, hay un buen fondo. También se ha permitido ridiculizarse sin querer salvar al personaje y eso hace que el mío, Mariela, pueda ver la grieta en la caricatura. Eso es un acto de generosidad, de tener la autoestima bien puesta y ser humilde contigo”.
En la comedia romántica, el tropo de los polos opuestos se atraen no falla, pero en ‘El último mono’ lo han llevado al extremo, eso sí, sin ponerlos al mismo nivel, porque el discurso machista no se puede comparar o igualar al feminista: “Cuando empezamos a investigar yo me fui a personajes de estos que hay en redes como Llados y demás. [..] Yo veo esos personajes y me extraña que haya gente que pague por eso y que se lo crea”, recuerda Dávila, a lo que su compañera añade sin tapujos: “Yo no quiero salvar a alguien como un Llados y lo digo sin miedo”. En esto de los referentes, Abaitua lo tuvo más fácil porque pudo fijarse en mujeres que ya admiraba: “Desde Carolina Iglesias, Henar Álvarez… Charlie Pee me ayudó bastante”. Para amplificar esa disonancia entre ambos idearios, mientras que Mariela llena salas y librerías en sus actos, los seguidores de Alejandro son pocos y se les notan “muchas carencias y muchos traumas”, dice el actor.

En general, el drama es el rey de los géneros y se lleva todo el reconocimiento, pero curiosamente Abaitua menciona ‘Loco por ella' -junto a ‘Patria’- como ese punto de inflexión en su carrera que le permite ahora ser más selectiva con los papeles que elige y que hizo que le picase el gusanillo para seguir trabajando la comedia en su máxima expresión: “Nunca me había lanzado a una comedia, comedia y quería probarlo. Quería saber cómo era esa sensación. Así voy tomando las decisiones. Sabía que ‘El último mono’ iba de la mano de Joaquín Mazón y que me fiaba bastante con Fernando Bovaira [el productor]”, nos cuenta la actriz, que no se olvida tampoco de mencionar la película que le valió su primera nominación a los Premios Goya, “Quizá la más importante de mi carrera para mí sea ‘Un fantasma en la batalla’. No solo por la nominación al Goya, sino por lo que para mí implica emocionalmente, lo que me trabajé ese personaje y desde dónde trabajé”.
Dávila, sin embargo, ha cimentado toda su trayectoria sobre el humor, tanto con monólogos como con espectáculos de improvisación: “Me llamaron hace dos años Eva [Leira] y Yolanda [Serrano] (directoras de casting) sin ser conscientes de todo lo que estaba generando”, recuerda el actor, que por aquel entonces había empezado a llamar la atención con sus shows, pero su popular todavía no había terminado de despegar, “Me dijeron: ‘Hay un personaje que suelta unas burradas por la boca que, o lo haces tú, o esto no hay quien lo diga sin que lo quieran matar’”. Aunque por ahora acumula pocos papeles en cine y televisión, Dávila se formó como actor en el Estudio Corazza de Madrid: “Para mí la interpretación es muy importante. [...] No quiero ser el relevo del cómico español. Es cierto que he dicho que no como a tres o cuatro comedias, comedias más comedias, porque para hacer eso sigo haciendo lo mío hasta que llegue algo que me interese con algún contenido diferente o una historia bonita de contar. No es cuestión tampoco de dinero, porque es cierto que yo ahora estoy en un lugar que puedo elegir no hacerlo. Y está muy bien decirlo. Estoy esperando que llegue algo que realmente me guste de otro tipo de cine”.








