Entrevista
Trine Dyrholm: "La vanidad es el mayor enemigo de los actores"
La actriz danesa recoge el premio honorífico Master of Cinema que entrega el Atlàntida Mallorca Film Fest a una trayectoria de más de tres décadas

La actriz danesa Trine Dyrholm se considera una intérprete aplicada e implicada en los proyectos en los que trabaja, siempre preocupada por la visión del director y por mostrar la capa más humana de los personajes a los que da vida, incluso cuando se trata de papeles difíciles, como el que defendió en la reciente ‘La chica de la aguja’, de Magnus von Horn. Su mejor talento reside, según sus propias palabras, en tener “olfato” para las personas generosas que buscan explorar la vida a través de los personajes como ella lo hace y buscar la sorpresa y lo inesperado tal y como ha demostrado en su trabajo junto a cineastas como Thomas Vinterberg, Susanne Bier o Pernille Fischer Christensen.
Esa visión del cine, y del arte en general, le ha llevado a rechazar muchos papeles a lo largo de su carrera y sus decisiones han dado forma a una de las trayectorias más sólidas e interesantes del cine nórdico, que el Atlàntida Mallorca Film Fest ha reconocido en su 16 edición con el premio Master of Cinema, que la actriz ha recibido este martes 28 de julio en un acto celebrado en el centro cultural La Misericordia de la ciudad balear. Con motivo de este galardón, la actriz ha hablado con Kinótico para repasar su carrera, sus deseos y la forma en la que concibe su profesión.
¿Qué supone para ti recibir este premio?
Es un gran honor para mí, y estoy feliz de que el trabajo que he hecho se reconozca de esa manera, y para mí eso es lo importante, ese es el trabajo que he hecho, y todos los grandes directores que he conocido, así que de alguna manera veo el premio por eso.
¿Qué reflexión haces cuando tienes que hacer balance de tu trayectoria?
He tenido el privilegio de conocer algunas muy buenas colaboraciones, de conocer a algunas personas muy inspiradoras, y he trabajado de nuevo y de nuevo con muchas de ellas. Y he sido muy creativa en muchos de mis proyectos, así que he sido invitada en los momentos iniciales y he podido crear el personaje junto al director, así que he aprendido mucho y he tenido el privilegio de explorar personajes realmente difíciles y desafiantes. Cuando empecé, muchas cosas eran intuitivas para mí, y por supuesto, a medida que creces eres más consciente de que tiene que ser intuitivo. Aprendes durante la vida. Como todos hacemos cuando aprendemos de regreso, de alguna manera. He tenido algunos proyectos realmente maravillosos durante mi carrera, y estoy muy agradecida de que todavía puedo conocer personajes que no pensé que debería poder crear junto al director.
Estás considerada una actriz que siempre busca diferentes capas en sus personajes. ¿Qué tipo de actriz eres?
Creo que soy una actriz muy dedicada. Estoy buscando visiones fuertes. Cada vez que tengo un proyecto, le hago muchas preguntas al director. No para que les responda, porque sé que no se puede responder siempre, pero puedes involucrar a los actores en tu visión para que la cumplan. Y también intento dejar atrás mi ego y borrar los ojos del personaje y mirar al mundo desde su perspectiva, y en eso creo que soy buena, porque he trabajado durante muchos años y no me miro a mí misma desde el exterior, sino que experimento o exploro el personaje desde el interior. Además, considero que la vanidad es el peor enemigo de los actores, así que intento alejar la vanidad, porque puede matar la creatividad. Soy una actriz que explora un momento. Así es como me gusta trabajar y no juzgar demasiado cómo es el personaje. Todo lo bueno y lo malo está ahí.

En este sentido, y respecto a tu papel en ‘La chica de la aguja’, de Magnus von Horn, donde interpretas a una asesina, ¿qué características debe tener un proyecto en el que tu personaje es difícil desde una perspectiva moral?
Aquí el proyecto es más grande que el personaje, porque habla sobre los no deseados en la sociedad. Por ejemplo, ¿adónde van las mujeres con niños no deseados? ¿Qué sociedad estamos creando? Tenemos a un soldado que tiene trastorno de estrés postraumático y viene de la guerra y mi personaje que es el resultado de algunas estructuras en la sociedad. Creo que es importante mirar siempre a tu personaje desde una escala más grande y preguntarse en qué medida contribuye. Por supuesto, tuve mis dudas y dije que no la primera vez que me ofrecieron el proyecto, solo porque necesitaba más perspectiva. Él reescribió el guion y acepté, porque entonces podía ver su visión. Siempre es desafiante interpretar personajes que cometen actos inhumanos, aquí realmente trabajé para hacer a los inhumanos humanos, porque es muy importante que podamos retratar todos los tipos de naturaleza humana para entender o compartir la vida.
Hay actores que creen que sus trayectorias se definen por los papeles que no han aceptado ¿Has rechazado muchos papeles a lo largo de tu carrera?
He rechazado muchos papeles en mi vida, y soy privilegiada porque he tenido muchas propuestas, pero también soy una actriz que no puede trabajar si no siento la necesidad. No es que no pueda hacer un trabajo por dinero de vez en cuando, no hablo de eso. Tengo que entender cuál es el fuego. Mi mejor talento es tener buen olfato para la buena gente, para las personas generosas y curiosas, a quienes se interesan por explorar como lo hago yo, y que no buscan definir cómo son las personas ni encasillarlas. La vida es más grande que eso y el arte también debería serlo. Eso es por lo que lucho, por las contradicciones y las sorpresas. Además, cuando actúas no quieres enfrentarte a tu personaje, sino ser él mismo. Quieres experimentarlo con el público.
¿Has tenido la oportunidad, o la curiosidad, de trabajar más allá de Dinamarca o de Europa?
He trabajado en Estados Unidos, pero en un proyecto danés. Fue un filme improvisado en California durante tres meses, un proyecto de cine independiente sin un gran estudio. Creo que me siento muy relacionada con el cine europeo, tenemos voces muy fuertes aquí. No es que no quiera trabajar en Estados Unidos, es que no me he sentido muy atraída por ese negocio. Me gusta que los directores tengan la última voz y que no sea el dinero lo que lo regula todo. Las cosas se pueden complicar cuando hay grandes cantidades involucradas y cuando algunos jefes deciden cómo se usa.
***Este artículo es posible gracias al Atlàntida Mallorca Film Fest.








