Entrevista

Shahrbanoo Sadat: "No me dejaban hacer una comedia romántica solo por venir de Afganistán, era racismo puro"

La directora, que ejercerá como jurado en la próxima edición del Festival de Venecia, presenta 'No Good Men' en la 41 edición del Festival Cinema Jove de Valencia

Valencia·
Publicado:
La directora afgana Shahrbanoo Sadat en el Festival Cinema Jove de Valencia 2026
La directora afgana Shahrbanoo Sadat en el Festival Cinema Jove de Valencia 2026 · Fotografía: CINEMA JOVE

Hace tiempo que la programación de Cinema Jove, que repiensa año a año las distintas brechas generacionales, viene haciendo bien el trabajo de amplitud de miras. Ya lo hizo en la edición de 2024 volviendo a los Balcanes de la mano de Emilia Gasic y su 'Serbia 1999', o en 2025 con 'Bad Girl' (Varsha Bharath) y algo parecido vuelve a ocurrir este año con 'No Good Men', de la realizadora afgana Shahrbanoo Sadat. Tras abrir toda una Berlinale, la directora pasa por el Turia con una especie de comedia romántica deconstruida sobre una mujer que intenta abrirse paso en el audiovisual del Kabul previo al regreso de los talibanes. Una cápsula del tiempo, acaso, de un pasado que, como defiende en la entrevista con Kinótico, no fue necesariamente bueno por mucho que fuera mejor. "Encontrar el dinero para hacer la película fue una pesadilla. Exige mucha paciencia y mucho aprendizaje. Cuando hacía cortos, pensaba que dirigir era rodar... y ahora creo que la parte más importante de mi trabajo es la preproducción, la preparación. Estás cuatro años levantando un proyecto que se rueda en 20 días", confiesa en un encuentro durante el que fue confirmada por el Festival de Venecia como jurado de su 83 edición.

'No Good Men', protagonizada por ella misma tras dos incursiones como directora que le valieron sendos viajes a las secciones paralelas del Festival de Cannes, parte de un cuestionamiento del patriarcado en términos prácticos. "Quería escribir sobre un personaje que se pareciera a mí. ¿Cómo es mi vida? Mis padres viven en las montañas, en una zona muy rural. Y yo vivía en la ciudad. Cuando volvía, unas dos veces al año, me daba cuenta de que no me aportaba felicidad. Quería ver a mis padres, pero no quería dejar Kabul, porque ello significaba perder toda mi independencia. Ser una mujer fuerte, además, no te ayuda en un sistema hecho para oprimirte", confiesa Sadat, que denuncia la burbuja en la que vivieron muchas mujeres cosmopolitas del Afganistán previo al derrumbe institucional de 2021.

Más allá de la arena y las penurias

Tras medio año defendiendo el carácter juguetón de su película ante unos ojos occidentales acostumbrados a la penuria y la arena de la cinematografía de su país, Sadat es clara a la hora de argumentar sus preceptos: "No es que me sienta o me deje de sentir mal representada, es lo que pasa. Al principio, cuando decía que quería hacer una comedia romántica, me parecía maravilloso. Pensaba que sería fácil, que sería divertido. Por supuesto, estaba pecando de inocente. No tardé mucho en darme cuenta de que no podía, no me dejaban hacer una comedia romántica solo por venir de Afganistán. Me parecía muy racista, puramente racista. Es como si me recordaran continuamente que ese género es para Estados Unidos, Reino Unido o los países occidentales. Esperaban que hiciera dramas bélicos. ¿Cómo se puede ser tan ignorante? Yo he vivido esas experiencias", apunta beligerante la directora, proyectando encuentros pasados. Y completa: "Como mujer, tuve que tomar una decisión. ¿Queréis que haga esto? Haré lo contrario. Esa es la decisión más política que he tomado en mi vida", contesta Sadat.

La directora y actriz Shahrbanoo Sadat en un fotograma promocional de 'No Good Men'
La directora y actriz Shahrbanoo Sadat en un fotograma promocional de 'No Good Men' · Fotografía: VIRGINIE SURDEJ

A la hora de ahondar en la cuestión afgana, esa misma que ha hecho retroceder los derechos de las mujeres hasta mínimos históricos, Sadat recuerda lo sistémico del problema: "Siempre fue una pelea diaria. Teníamos que vivir en una sociedad que ni siquiera nos reconocía como seres humanos completos. Hace cinco años, cuando el país colapsó y tuve que salir como refugiada hacia París, me sorprendió como muchos afganos empezaron a romantizar la era previa a la vuelta de los talibanes. Yo viví esa época, no me puedes engañar. Pero la gente está muy polarizada, todo es blanco o negro, y todo era maravilloso antes. Y es una locura pensar así. Si miras así la realidad, no puedes reconocer los problemas de la sociedad", completa la directora, que confiesa que dudó si no retrasar los tiempos de su comedia romántica para no lidiar tanto con las comparaciones contemporáneas. "Si te comparas con el pasado, jamás tendrás una oportunidad de aprender porque idealizamos todo lo que ya ocurrió y todo lo que ya hemos sintetizado. Esto es especialmente grave en el caso de los hombres afganos, que se atreven a dar hoy en día lecciones de democracia cuando las mismas mujeres por las que se rasgan las vestiduras eran violadas o golpeadas antes también", sentencia antes de despedirse.

***Esta entrevista es posible gracias al Festival Cinema Jove de Valencia, que en 2026 celebra su 41ª edición.