Festival de Berlín

Tricia Tuttle seguirá al frente de la Berlinale, que implementará un nuevo código de conducta y contará con un consejo asesor

El código de conducta recomendado por el consejo de supervisión del gobierno alemán será de aplicación para todos los eventos culturales federales

Madrid·
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Tricia Tuttle, directora del Festival de Berlín, en una foto de archivo
Tricia Tuttle, directora del Festival de Berlín, en una foto de archivo · Fotografía: RICHARD HÜBNER / BERLINALE

La crisis abierta en el Festival de Berlín tras la finalización de su edición de 2026 parece estar llegando a su fin. Hoy mismo se ha comunicado que Tricia Tuttle, cuyo puesto se encontraba en peligro como directora de la Berlinale, seguirá al frente del certamen. Así lo ha dado a conocer la agencia de noticias alemana dpa, que se hace eco de las declaraciones del ministro de Cultura alemán y presidente del comité supervisor del festival (KBB), Wolfram Weimer, en las que afirma que la continuidad de Tuttle se confirma "tras acordar los planes para un consejo asesor y un código de conducta". La decisión se ha tomado en la segunda reunión del consejo de supervisión del KBB -la primera, de urgencia, se había celebrado el pasado jueves- tras la crisis desatada en el certamen por las críticas a la organización durante el festival y las críticas de partidos políticos conservadores a los mensajes en apoyo a Gaza y al pueblo Palestino lanzados por algunos de los artistas presentes en Berlín.

El Ministro de Cultura destacó el notable papel de Tuttle en el "proceso de reforma de la Berlinale" desde su nombramiento. La directora artística debía asumir el reto de lograr "una mayor aceptación y una mayor variedad de los contenidos para el festival". Desde el Gobierno alemán se reconoce el éxito de la pasada edición del Festival de Berlín en número de entradas vendidas y estrenos cinematográficos, pero en el comunicado lanzado este miércoles se destaca que "el ambiente del festival se había visto contaminado por activistas políticos con críticas excesivas al jurado de la Berlinale, a Israel y a Alemania" y que esto había dejado en un segundo plano tanto "la Berlinale como sus méritos artísticos". Este marco general llevó a que desde el ejecutivo se viera como un error "limitar el debate sobre el futuro del festival de cine y su estructura a la cuestión del nombramiento de Tuttle".

“Tenemos la esperanza de que las turbulencias de la semana pasada y las heridas que han surgido aquí y allá cesen y puedan sanar”, ha añadido Wolfram Weimer. “Por esta razón, el consejo de supervisión ha hecho varias recomendaciones, que van desde el desarrollo de un código de conducta para todo el KBB hasta la creación de un foro consultivo”, describe, “Pero también recomienda que el KBB y la Berlinale se posicionen de forma más amplia en términos de aceptación dentro de su propio entorno, especialmente en la industria cinematográfica, en los medios de comunicación, las plataformas de streaming y los posibles inversores, ya que la cuestión de la refinanciación de la Berlinale está claramente sobre la mesa, y esto tiene mucho que ver con dicha aceptación”.

El debate entorno a la figura de Tutlle llevó a la directora a solicitar su relevo como directora artística la semana pasada en respuesta al debate público y las críticas recibidas. Aunque esta semana, y ante el apoyo público recibido por parte de los trabajadores del certamen y de compañeros del sector, mostró su intención de seguir al frente de una de las citas más relevantes del panorama cinematográfico. Siguiendo la noticia de la renovación en el puesto, la propia Berlinale ha emitido un comunicado este mismo miércoles tras la reunión del KBB: "Tras la reunión de hoy del Consejo de Supervisión del KBB sobre el futuro de la Berlinale, celebramos la confirmación por parte del Consejo de la importancia de la independencia de nuestro trabajo. Compartimos su convicción de que el festival va por buen camino y puede seguir creciendo y mejorando bajo el liderazgo de Tricia Tuttle".

La Berlinale intenta de esta forma cerrar una de sus mayores crisis en su historia reciente y deja para el futuro la concreción de las medidas a adoptar. El presidente del comité, Sven Lehmann, ha propuesto que se invite a Tuttle a una futura reunión del comité "en verano o en otoño" para discutir cómo ella y la organización de la Berlinale implementarán estas recomendaciones descritas por el consejo de supervisión del KBB.

Comunicado del Gobierno alemán sobre la Berlinale

Tricia Tuttle seguirá al frente del Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale) como directora artística. Así lo anunció el ministro de Estado de Cultura, Wolfram Weimer, el miércoles ante la Comisión de Cultura y Medios de Comunicación, tras una reunión del consejo de supervisión de KBB, la organización responsable de la Berlinale. El consejo de supervisión también recomendó la elaboración de un código de conducta para todos los eventos culturales federales y la creación de un foro consultivo, explicó Weimer, quien preside el consejo de supervisión de KBB.

La Ministra de Estado de Cultura destacó que Tricia Tuttle había liderado con éxito el proceso de reforma de la Berlinale desde su nombramiento como directora hace dos años, con el objetivo de restaurar una mayor aceptación y una mayor variedad de contenidos para el festival de cine. En muchos aspectos, la reciente Berlinale, por ejemplo en cuanto a la venta de entradas y los estrenos cinematográficos, había sido un éxito. Sin embargo, el ambiente del festival se había visto contaminado por activistas políticos con críticas excesivas al jurado de la Berlinale, a Israel y a Alemania. Esto había eclipsado la Berlinale y sus méritos artísticos. Por lo tanto, era un error limitar el debate sobre el futuro del festival de cine y su estructura a la cuestión del nombramiento de Tuttle.

Weimer explicó además que Tricia Tuttle solicitó su relevo como directora artística la semana pasada en respuesta al debate público y las críticas recibidas. Tras dos reuniones extraordinarias del consejo de supervisión de KBB y un intenso debate, se tomó la decisión unánime de que Tuttle permaneciera como directora artística.

El anuncio de Weimer generó reacciones encontradas en los distintos grupos políticos. Götz Frömming (AfD) criticó a Tricia Tuttle, afirmando que, como directora de la Berlinale, era "parte del problema y no de la solución". Aseguró que la Berlinale había sido escenario de una manifestación abierta de odio hacia Israel y antisemitismo, financiada con fondos públicos alemanes. Frömming también afirmó que Tuttle se había dejado fotografiar con los cineastas palestinos responsables de este comportamiento. Argumentó que, por lo tanto, habrían sido apropiadas las consecuencias personales.

Ottilie Klein (CDU/CSU) también advirtió que no se podía simplemente "volver al statu quo" tras los sucesos de la Berlinale. Alemania había sido acusada, sin fundamento alguno, de apoyar el genocidio. "Nuestro país fue amenazado en el escenario de un festival financiado con fondos públicos". Además, se había difundido propaganda de Hamás y odio a Israel. "No lo aceptaremos", declaró Klein. La diputada de la CDU/CSU no criticó la permanencia de Tuttle como directora, pero anunció que el grupo parlamentario de la CDU/CSU buscaría mantener conversaciones con ella sobre cómo prevenir este tipo de incidentes en el futuro. Las respuestas anteriores de Tuttle a esta pregunta habían sido "insatisfactorias".

Por otro lado, Martin Rabanus (SPD), Katrin Göring-Eckardt (Los Verdes) y David Schliesing (La Izquierda) celebraron la decisión de que Tuttle continuara al frente de la Berlinale. Bajo su liderazgo, la Berlinale se había relanzado, y ahora se trataba de continuar este proceso, afirmó Rabanus. "Si invitas al mundo a la Berlinale, también debes esperar que ocurran cosas que no nos gusten", añadió.

Katrin Göring-Eckhardt calificó la duración del debate público sobre Tuttle de "insoportable". Afirmó que su postura no se vio perjudicada porque recibió mucho apoyo y solidaridad de la industria cinematográfica durante el debate.

David Schliesing (Partido de La Izquierda) criticó el "desmantelamiento sin precedentes" de la gestión de la Berlinale por parte de los medios de comunicación de derecha. Afirmó que la Berlinale siempre había sido un "festival profundamente político". Además, añadió que las expresiones de solidaridad con Palestina "no eran un delito".

El debate en torno a la Berlinale y su director se desencadenó, entre otras cosas, por las declaraciones del cineasta sirio-palestino Abdallah Alkhatib, premiado en la Berlinale por su película 'Chronicles from the Siege'. Alkhatib acusó al gobierno alemán de ser "cómplice del genocidio en Gaza". Durante el festival de cine, 80 cineastas internacionales también acusaron a la Berlinale de "silencio institucional" respecto a la guerra de Gaza en una carta abierta.