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Perfil
El universo de Zerocalcare: tristeza, fragilidad y monstruos pasados por el filtro del humor
Sus dos series animadas, 'Cortar por la línea de puntos' y 'Este mundo no me hará mala persona', están disponibles en Netflix

Con “sorpresa” y no sin cierta “ansiedad” por las expectativas generadas tras el éxito de ‘Cortar por la línea de puntos’ en Netflix. Así recibía Zerocalcare -él mismo lo confesaba en alguna entrevista- el estreno hace unos meses en la misma plataforma de ‘Este mundo no me hará mala persona’, un segundo proyecto a nivel internacional en el que la voz de este dibujante y guionista de cómics italiano se expande y resuena aún con más fuerza. Su mirada profunda, lúcida y triste retrata con la máscara del humor un mundo, el suyo y el de tantos, del que beben unas historias que son como una bofetada. Hacen despertar al espectador/lector más abstraído. Para acercarse a sus series y sus historietas siempre es buen momento.
Aunque la figura de Zerocalcare no sea (aún) mainstream –entendiendo como tal que si se para a gente por la calle al menos tres de cada cinco sepan quién es–, su estilo y sus trabajos son un éxito a nivel mundial. Las colas se alargan cuando firma ejemplares de sus novelas gráficas y sus dos series en Netflix han sido muy populares. Nacido en 1983 en Arezzo (Italia), su nombre real es Michele Rech y pertenece a una generación, la que roza los cuarenta o ya está en ellos, que ha hecho frente a varias crisis y vive instalada en la incertidumbre. De ahí su visión del mundo, la que plasma en sus relatos en primera persona y con la que es tan fácil conectar/empatizar.
El autor no se esconde y Zero, el personaje principal de su universo, es él –al menos en un alto porcentaje–. Con grandes dosis de realidad y un poco de ficción para lograr tensión narrativa y resolución, sus historias beben de su propia biografía, sus inseguridades, sus miedos y esos monstruos internos que todo el mundo tiene y que acechan bajo la cama, en el armario, en el pasillo… Pero siempre, por oscuros que sean los temas que trata y las realidades sociales y políticas que aborda –el suicido en ‘Cortar por la línea de puntos’ y el fascismo en ‘Este mundo no me hará mala persona’–, desde el humor. Porque con humor, ironía, sarcasmo… todo entra mejor y el efecto del guantazo al final es mayor.








